La semana pasada participamos de la sesión ordinaria del Concejo Deliberante de Guaymallén, donde se trató el plan de obras para el segundo semestre. Lo que parecía una reunión de rutina dejó varias definiciones que conviene seguir de cerca.
La convocatoria incluía tres puntos: la ampliación del presupuesto participativo para el distrito oeste, el estado de las audiencias públicas por la ordenanza de ruidos y un informe sobre el programa de veredas compartidas. El debate más largo no fue sobre los montos, sino sobre los criterios de prioridad para las obras vecinales.
Los concejales coincidieron en que los proyectos presentados por las asambleas barriales deben tener un puntaje de factibilidad técnica antes de pasar a votación. Ese cambio, si se aprueba en la próxima sesión, modifica el calendario de presentación para los vecinos.
Si el criterio de factibilidad se incorpora al reglamento, las organizaciones barriales tendrán que presentar un croquis básico y un presupuesto estimado junto con la solicitud. No es un requisito imposible, pero exige que las comisiones vecinales trabajen con más anticipación.
Desde la secretaría de participación ciudadana adelantaron que habrá dos talleres de asistencia técnica en abril, uno en el centro y otro en el distrito sur, para ayudar a completar la documentación. Las fechas exactas se publicarán en el boletín municipal.
La ordenanza de convivencia para espacios verdes sigue sin dictamen. El bloque oficialista pidió postergar el tratamiento hasta mayo para incorporar las observaciones de la audiencia pública del mes pasado. Las asociaciones de vecinos habían solicitado que se incluya un capítulo específico sobre el uso de plazas para ferias comunitarias.
Mientras tanto, el programa de veredas compartidas avanza con 14 frentistas inscriptos en el primer mes. La próxima reunión informativa está prevista para el jueves en la sede de la delegación municipal.